Por qué la ayuda financiera federal no es suficiente para los estudiantes universitarios y qué puedes hacer al respecto

  • 24 de Junio de 2019
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¿Qué es más personal que el dinero? El dinero (o la falta de este) puede hacer tu vida grandiosa, manejable o francamente difícil. Alguien que ha experimentado los altos y bajos del dinero, ha visto cómo las finanzas puede hacer que las personas se retiren de la vida, o por otro lado, encontrar maneras creativas para obtener recursos que necesitan. 

Considera a dos estudiantes: Cassidy, de 21 años, es una aspirante a graduarse de la universidad y una joven madre que reside en Washington, D.C. Ella está exhausta por la demanda del balance entre la escuela, el trabajo, el aumento de las facturas y una recientes muerte familiar, así que decide retirarse del colegio comunitario tres semanas después de iniciar su tercer semestre. Pete, de 37 años, es un trabajador desplazado, padre de 3 hijos y un estudiante en la zona rural de Pensilvania. El utiliza cupones de alimento, pases de autobús, donaciones de la iglesia para cubrir sus necesidades y se va a graduar este mes con un título de asociado. Ambos individuos batallaron para permanecer comprometidos en su educación mientras manejaban la realidad de la vida de bajos ingresos, pero Pete lograr llegar al final de la meta al aprovechar sus redes personales y recursos disponibles. Este tipo de soporte es crucial, pero frecuentemente se pasa por alto en las conversaciones nacionales sobre la ayuda financiera.  

Por años, los líderes universitarios han estado enfocados en fondos federales, como las becas Pell. Para estar seguros, las becas Pell son increíblemente importantes para estudiantes de bajos ingresos que dependen en los fondos para cubrir su matrícula y cuotas. Sin embargo, la financiación federal ha dominado la mentalidad de los lideres universitarios, dejando afuera otras formas de ayuda no-tradicional. De acuerdo a una encuesta realizada por la Asociación Americana de Colegios Comunitarios (AACC), el 87% de los administradores de los colegios comunitarios consideran que las solicitudes de FAFSA bajas constituyen la barrera más grande para la ayuda estudiantil.

De acuerdo al informe del Center of Community College Student Engagement (CCSSE), Making Ends Meet, los estudiantes, sin embargo, afirman que hay muchas otras necesidades urgentes que se interponen en su camino hacia el éxito. Para apoyar a estudiantes no-tradicionales, las universidades  deben proporcionar estructuras de apoyo y mecanismos no tradicionales. Abajo se presenta una análisis sobre los estudiantes de bajos ingresos necesitas más allá de la asistencia federal de matrícula. 

Los costos ocultos de la Universidad

El Association of Community College Trustees (ACCT) ha estimado que el promedio de estudiantes de colegios comunitarios tiene mas de $17,000 dll anuales en gastos educativos más allá de la matriculación, como la renta de su vivienda, comida, transporte, libros de texto y otras cuotas. Cuando el costos de la universidad es mucho más que la matrícula, estudiantes en riesgo no sólo comen comida instantánea, muchas veces no comen. Según el estudio más reciente de Wisconsin HOPE LAB, Hungry and Homeless in College, dos tercios de los estudiantes universitarios no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas. Más allá de las obvias ramificaciones personales, estas dificultades también afecta las vidas académicas de los estudiantes: los estudiantes hambrientos y sin hogar desproporcionadamente se detienen o abandonan en comparación con aquellos estudiantes que satisfacen sus necesidades básicas. 

Para muchos administradores universitarios, estas verdades pueden ser difíciles de asimilar. Muy pocos colegios comunitarios participan en programas de asociación que apoyen a aquellos con problemas de vivienda e inseguridad alimentaria en sus comunidades, aunque el número está creciendo como señala este artículo más reciente del Community College Daily. En conversaciones de investigación con los lideres estudiantiles en todo el país, una pequeñas pero vocal minoría argumento que cuando eran estudiantes pobres, llegaban a fin de mes sin la ayuda adicional de la universidad a la que asistían. Mientras esto puede ser cierto, los estudiantes que sufren de hambre y falta de vivienda rara vez tienen una red de familiares y amigos dispuestos o capaces de ayudarlos a cubrir sus necesidades básicas. Intervenciones institucionales pueden ser la última y única esperanza para ayudar a los estudiantes que se enfrentan a dicha situación al alcanzar la graduación. 

El agotamiento financiero que lleva al agotamiento cognitivo

Las dificultades financieras a menudo se manifiestan como dificultades físicas, emocionales y académicas. Considere este ejemplo del reporte del World Bank 2015 World Development: Los investigadores estudiaron a un grupo de productores de caña de azúcar en India que reciben su ingreso una ve al año durante la cosecha. El período inmediatamente anterior a la cosecha es increíblemente estresante, es mucho más probable que los productores tengan prestamos, se enfrenten a inseguridades financieras y se les recuerde diariamente su pobreza. En contraste, el periodo después de la cosecha es mucho más estable, cuando los productores pagan sus deudas y pueden gastar su dinero en necesidades diarias. 

En búsqueda de entender los efectos de la pobreza el la funcionalidad conectiva, los investigadores del World Bank
Administrado pruebas simples y encontraron que la diferencia en el rendimiento cognitivo entre el mismo grupo de productores antes y despeñes de la cosecha (o en estados de alta pobreza y baja pobreza, respectivamente) fue de 10 puntos de inteligencia. Para contexto, se trata de la misa diferencia en puntos de CI entre alguien que ha dormido la noche y alguien que ha estado despierto por 24 hrs- un diferencia sorprendente que demuestra justo lo que la angustia financiera tiene en la habilidad de una persona para pensar claramente y realizar sus tareas diarias. 

Este fenómeno, conocido como agotamiento cognitivo, ayuda a explicar el por qué los estudiantes que sufren de inseguridad financiera con frecuencia demuestran comportamientos académicos preocupantes- ausencias frecuentes, cambios de humor repentinos y disminución de calificaciones. Estas luchas pueden exacerbar los sentimiento de depresión y ansiedad, y enviar a estudiantes en masa a asesores académicos y centros de asesoramiento en todo el campus. Desafortunadamente, estas oficinas son principalmente destinadas a gestionar el asesoramiento profesional y los problemas de registro, presentando una clara necesidad para los lideres de abordar los asuntos financieros antes de que afecten a los estudiantes en maneras que la universidad no puede apoyar adecuadamente. 

Aprenda las necesidades financieras de los estudiantes en tu universidad. 

Considere tomar estos pasos para descubrir las necesidades de sus estudiantes y construir los apoyos apropiados:

1. Entienda la vida de los estudiantes con dificultades financieras en su institución al conducir grupos de enfoque con estudiantes de diversos orígenes. 

2. Introduce un rango de servicios no-académicos: Basado en los resultados del grupo de enfoque, invierte en recursos dentro del campus para satisfacer las necesidades declaradas. Hay mucho ejemplos de universidades comunitarias que crean despensas de alimentos, guarderías, asociaciones de asistencia para la vivienda u opciones de comida saludables. 

3. Encueste a los estudiantes individualmente para entender sus necesidades financieras personales y académicas y comparta esto con un asesor asignado que pueda discutir en juntas personales con el estudiantes y ayudarlo a conectarse con los recursos correctos. 

4. Normalice las necesidades financieras de los estudiantes con una estrategia económica conducta denominada norma social descriptiva, en la cual se les asegure a los estudiantes que no están solo en utilizar los servicios en el campus (es decir, el 82% de los estudiantes reciben asistencia financiera en nuestra universidad). 

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